La Registraduria Nacional del Estado Civil implementó un sistema de autenticación biométrica facial y dactilar en los accesos a puestos de votación seleccionados durante la primera vuelta presidencial del 31 de mayo de 2026. El mecanismo captura los rasgos físicos del votante y los confronta con las bases de datos de la entidad para verificar su identidad en segundos y mitigar la suplantación. La medida opero como piloto en municipios y departamentos elegidos de forma estratégica, no en la totalidad de los puestos. La entidad reitero que la presentación del documento de identidad siguió siendo obligatoria para sufragar.