Análisis incluido

Ginebra remite un proyecto de ley para reanudar el voto electrónico en fase de ensayo

En este análisis · 3 secciones
  1. 01 El cambio no está en la modalidad de voto
  2. 02 Homologado no significa infalible
  3. 03 Atar el voto a la identidad digital
Lo esencial
  • El Conseil d'Etat de Ginebra adoptó y remitió al Grand Conseil un proyecto de ley que adapta la ley cantonal sobre el ejercicio de los derechos políticos a las bases legales federales del voto electrónico y habilita su reanudación en fase de ensayo.
  • El texto autoriza al cantón a emplear un sistema homologado por la Confederación, sea el de otro cantón o el de una empresa privada; el comunicado precisa que hoy solo el sistema de La Poste Suisse cuenta con esa homologación.
  • El cantón debe obtener la autorización general del Consejo Federal antes de marzo de 2027.
  • La primera fase admite únicamente a los suizos en el extranjero y a los electores que no pueden votar de forma autónoma por una discapacidad visual o motriz; la ampliación del círculo habilitado queda ligada a la introducción de la e-ID.
Contexto
  • El voto electrónico suizo no es una competencia cantonal autónoma. Los cantones deciden si quieren ofrecerlo y lo administran, pero cada ensayo depende de una autorización del Consejo Federal, que homologa los sistemas admisibles y fija qué proporción del electorado puede usarlos. La iniciativa es cantonal; la habilitación es federal.
  • La confiabilidad de un sistema de voto por internet se evalúa en dos planos distintos. La verificabilidad individual permite al elector comprobar que su voto se registró como lo emitió; la verificabilidad universal permite a terceros comprobar que el resultado corresponde al conjunto de votos emitidos. El régimen federal suizo homologa sistemas con verificabilidad completa.3
  • Ginebra operó durante años su propia plataforma de titularidad pública, CHVote. El 28 de noviembre de 2018 el cantón anunció que renunciaba a explotarla porque poner al día su seguridad exigía más de dos millones de francos; el sistema se usó por última vez en 2019. Antes de su cierre daba servicio también a Basilea-Ciudad, Berna, Lucerna, San Galo, Argovia y Vaud, y su retiro dejó al sistema de La Poste como el único operativo en el país.1
  • El 24 de junio de 2026 el Consejo Federal autorizó a Lucerna a ensayar con el sistema de La Poste hasta la votación del 26 de noviembre de 2028; con esa autorización quedaron habilitados unos 181,000 electores en cuatro cantones, alrededor del 3,24% del cuerpo electoral suizo2. La Chancellerie fédérale registra autorización general de ensayo en cinco cantones: Lucerna, Basilea-Ciudad, San Galo, Grisones y Turgovia.3
  • En la votación federal del 8 de marzo de 2026, 2,048 votos electrónicos emitidos en Basilea-Ciudad no pudieron descifrarse por irregularidades en el manejo de las llaves USB que custodian la clave.2
  • La ley federal sobre la e-ID se aprobó en la votación del 28 de septiembre de 2025 con 50,39% de votos favorables y una participación de 49,55%. La Confederación opera la infraestructura de confianza y es la emisora del documento.4
Análisis Lectura del Monitor

El cambio no está en la modalidad de voto

El cambio central del proyecto no está en el derecho a votar por internet, una modalidad que Ginebra ya había utilizado a gran escala, sino en quién pasa a operar la infraestructura. Durante años, el cantón votó mediante una plataforma de titularidad pública desarrollada por él mismo. El texto que llega al Grand Conseil modifica ese esquema, puesto que autoriza el uso de un sistema homologado perteneciente a otro cantón o a una empresa privada. En la práctica, solo existe uno homologado.3

La adaptación se plantea como una forma de alinearse con el derecho federal. Sin embargo, su consecuencia concreta es otra, pues supone reemplazar un operador público por un único operador externo. Ginebra ya había enfrentado una decisión similar en noviembre de 2018, cuando abandonó CHVote porque actualizar sus condiciones de seguridad costaba más de dos millones de francos1. Ocho años después vuelve a la modalidad sin volver a la titularidad.

Homologado no significa infalible

La homologación federal también requiere una lectura precisa. Que un sistema esté homologado significa que cumple determinados requisitos de verificabilidad, pero no que su funcionamiento cotidiano quede exento de fallas. En la votación federal del 8 de marzo de 2026, en Basilea-Ciudad, 2,048 votos electrónicos no pudieron descifrarse debido a irregularidades en el manejo de las llaves USB utilizadas para custodiar la clave2. La falla, por tanto, no se produjo en la criptografía, sino en el procedimiento humano que la acompaña. Al adoptar el sistema, Ginebra incorpora también ese perímetro operativo.

Conviene, además, dimensionar qué implica hablar de un ensayo. Los cantones habilitados en junio de 2026 reunían alrededor de 181,000 electores, equivalentes a cerca del 3,24% del cuerpo electoral suizo2. Ginebra entra en este esquema con dos colectivos acotados. Esa delimitación, más que un detalle, constituye el componente prudente del diseño.

Atar el voto a la identidad digital

Una de las decisiones con mayores consecuencias aparece, paradójicamente, en uno de los puntos menos visibles del proyecto, ya que, la ampliación del grupo habilitado queda vinculada a la introducción de la e-ID. Esta relación hace que el calendario del voto electrónico dependa de un proceso que se desarrolla en otra esfera. La ley federal sobre la e-ID fue aprobada en referéndum el 28 de septiembre de 2025 por un margen estrecho, con el 50,39% de votos favorables y una participación del 49,55%4. Un resultado tan ajustado no pone en cuestión su validez, pero sí permite apreciar el contexto político sobre el cual se apoya el calendario ginebrino.

La lectura para América Latina resulta especialmente pertinente para aquellos países que desarrollan simultáneamente infraestructuras de identidad digital y modalidades de voto no presencial. Vincular ambas soluciones puede parecer atractivo, porque una misma credencial podría facilitar la identificación y autenticación del elector. Sin embargo, la identidad digital no resuelve por sí sola los desafíos específicos del voto por internet, como el secreto del sufragio, la coerción fuera de un entorno controlado o la verificabilidad del resultado. A ello se suma otro riesgo: si ambas infraestructuras se hacen dependientes, el desarrollo del voto electrónico podría quedar condicionado por el ritmo de adopción de un sistema definido en otra esfera institucional. Por eso, cualquier país que decida vincular su hoja de ruta electoral con una identidad digital nacional debería prever desde el inicio qué ocurriría si el despliegue de esa credencial se retrasa o su adopción resulta limitada.

Referencias
  1. 1.Swissinfo.ch, Renuncia de Ginebra a CHVote el 28 de noviembre de 2018, costo de la actualización de seguridad, último uso en 2019 y cantones usuarios. swissinfo.ch/fre/politique/le-canton-de-gen%…
  2. 2.Admin.ch, Autorización general del Consejo Federal a Lucerna del 24 de junio de 2026, 181.000 electores habilitados y 3,24% del cuerpo electoral; incidente de Basilea-Ciudad del 8 de marzo de 2026. admin.ch/fr/newnsb/2iAmj7WTEEDAqazAiyeMD
  3. 3.Cancillería Federal de Suiza, Régimen federal de ensayos, exigencia de verificabilidad completa y cantones con autorización general vigente. bk.admin.ch/fr/vote-electronique-2
  4. 4.Administración Federal de Suiza, Aprobación de la ley federal sobre la e-ID en la votación del 28 de septiembre de 2025 con 50,39% de síes y 49,55% de participación. eid.admin.ch/fr/e-id-gesetz-an-der-urne-ange…
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